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Cuidado con los cubrebocas

Subido el 09/04/2021

Varios profesionales médicos, incluyendo a Chris Schaefer, han advertido que usar un cubrebocas podría tener efectos adversos para la salud y que no se debería obligar a las personas a usarlos de forma regular.

Además de eso, existe una evidente falta de pruebas que demuestren que en realidad previenen las enfermedades virales. Por el contrario, la evidencia demuestra que tienen poco o ningún impacto en la propagación viral.

La investigación también demuestra que las personas asintomáticas prácticamente no representan ningún riesgo, ya que rara vez transmiten virus vivos, lo que debilita la idea de que todas las personas deben usarlo porque no se sabe quién pueda contagiar y quién no.

A pesar de todo eso, los funcionarios del gobierno insisten en que utilizar un cubrebocas es una estrategia esencial para combatir el COVID-19, además ahora recomiendan usar dos, tres o incluso hasta cuatro cubrebocas al mismo tiempo. De acuerdo con el Dr. Anthony Fauci, es posible que las personas en Estados Unidos deban usar cubrebocas hasta el 2022.

¿Es bueno utilizar un cubrebocas húmedo?

Justo cuando pensaba que la publicidad no podía proponer una mayor perversión irracional de la verdad, un nuevo estudio de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, afirma que utilizar un cubrebocas húmedo es muy bueno, ya que inhalar la humedad ayuda a hidratar sus pulmones y a estimular su sistema inmunológico. De acuerdo con lo informado por el portal Healthing.ca en una publicación del 16 de febrero de 2021:

“El estudio, publicado en el Biophysical Jornal, analizó un cubrebocas N95, uno quirúrgico desechable de tres capas, uno de algodón y poliéster de dos capas y por último uno de algodón pesado, para conocer el nivel de humedad cuando el voluntario respiraba en una caja de acero.

Cuando la persona no usaba cubrebocas, el vapor de agua del aliento exhalado llenaba la caja, lo que provocaba un rápido incremento de la humedad dentro de la caja. Cuando la persona utilizaba un cubrebocas, la acumulación de humedad dentro de la caja disminuía ya que la mayor parte del vapor de agua permanecía en el cubrebocas, se condensaba y se volvía a inhalar. Los investigadores realizaron las pruebas a tres temperaturas diferentes que oscilaron entre los 7 y los 36 grados Celsius.

‘Descubrimos que los cubrebocas incrementan el nivel de humedad en el aire y creemos que la hidratación resultante del tracto respiratorio podría ser responsable del hallazgo documentado que relaciona la menor gravedad de la enfermedad del COVID-19 con el uso de un cubrebocas’, dijo el Dr. Adriaan Bax, investigador distinguido del NIH y autor principal del estudio.

'Se demostró que los altos niveles de humedad reducen la gravedad de la gripe y podrían tener un impacto en la gravedad del COVID-19 por medio de un mecanismo similar'”.

Sin embargo, es importante comprender que la humedad dentro del cubrebocas permitirá que las bacterias patógenas crezcan y se multipliquen muy rápido, un hecho documentado que los NIH no abordan. Además, debido a que el cubrebocas dificulta la respiración, es probable que tenga que respirar más fuerte, por lo tanto, se arriesga a inhalar los microbios hacia el interior de los pulmones. Como verá a continuación, esto puede tener importantes riesgos que superan con creces cualquier beneficio que pueda obtener al respirar aire más húmedo.

 

Un experto alza la voz

En junio del 2020, Chris Schaefer escribió una carta pública dirigida a la directora médica de la ciudad de Alberta, Canadá, la Dra. Deena Hinshaw, donde señaló los errores de recomendar el uso universal de cubrebocas contra el SARS-CoV-2. En ella escribe:

“He enseñado y realizado pruebas de ajuste de respiradores durante más de 20 años y ahora para mi empresa SafeCom Training Services Inc. Mis clientes incluyen muchos departamentos gubernamentales, nuestro ejército, proveedores de atención médica para Alberta Health Services, instituciones educativas y la industria privada. Soy un autor publicado y una autoridad reconocida en este tema.

Los cubrebocas de respiración con filtro, en especial el N95, los quirúrgicos y los desechables, brindan una protección insignificante contra el COVID-19 por las siguientes razones:

1. Los virus en las envolturas de líquido que los rodean pueden ser muy pequeños, tan pequeños que necesitaría un microscopio electrónico para verlos. Los respiradores N95 filtran el 95 % de las partículas con un diámetro de 0.3 micrones o más. Las partículas del COVID-19 son de .08 a .12 micrones.

2. Los virus ingresan por la boca, la nariz, los ojos e incluso por los poros de la piel. La única barrera efectiva que se puede utilizar para protegerse contra la exposición a un virus sería un traje para materiales peligrosos completamente encapsulado desde los puños hasta los tobillos, mientras recibe aire de un equipo de respiración autónoma (SCBA, por sus siglas en inglés).

Esta barrera es un equipo estándar para proteger contra un riesgo biológico (virus) y se tendría que utilizar en un entorno de posible peligro de virus las 24 horas del día, los 7 días de la semana y mientras se encuentre en el entorno del virus no podría quitar ninguna parte, ni siquiera para tomar un sorbo de agua, comer o usar el baño. Si lo hiciera, quedaría expuesto y anularía todas las precauciones anteriores".

Los cubrebocas conllevan varios peligros

En su carta, Schaefer también enfatiza que este tipo de cubrebocas plantean “riesgos muy reales y posibles amenazas serias” por una serie de razones, incluyendo las siguientes:

1. El uso de un cubrebocas incrementa la resistencia respiratoria y, dado que dificulta tanto la inhalación como la exhalación, un profesional médico debe examinar a las personas con afecciones médicas preexistentes para asegurarse de que no corran el riesgo de una emergencia médica si usan un cubrebocas.

Esto incluye a las personas con dificultad para respirar, enfermedad pulmonar, ataques de pánico, dolor de pecho al hacer ejercicio, enfermedad cardiovascular, desmayos, claustrofobia, bronquitis crónica, problemas cardíacos, asma, alergias, diabetes, convulsiones, presión sanguínea alta y personas con marcapasos. También se desconoce el impacto de usar un cubrebocas durante el embarazo.

2. Los cubrebocas pueden reducir la cantidad de oxígeno y provocar una deficiencia de oxígeno muy peligrosa (hipoxia).

3. También provocan una rápida acumulación de dióxido de carbono nocivo, que puede tener importantes impactos cognitivos y físicos. Dicho esto, existe alguna evidencia que respalda que este podría ser uno de los pocos beneficios de usar un cubrebocas, ya que los niveles de CO2 un poco elevados también pueden contribuir a ciertos beneficios de salud. Sin embargo, no hablamos de niveles peligrosamente altos.

4. El uso de un cubrebocas incrementa la temperatura corporal y el estrés físico, lo que podría causar una lectura de temperatura elevada que no tiene relación con una infección.

5. Todos los cubrebocas pueden causar infecciones bacterianas y fúngicas en cualquier persona, ya que el aire húmedo y caliente se acumula adentro. Este es el cultivo perfecto para los patógenos. “Es por eso que el cubrebocas N95 y otros desechables solo fueron diseñados para ser de corta duración, utilizarlos en tareas específicas y descartarlos de inmediato”, señala Schaefer.

Los médicos advirtieron que la neumonía bacteriana, las erupciones faciales, las infecciones fúngicas en la cara, el mal aliento, las caries, la inflamación de las encías y las infecciones bucales por cándida están en aumento.

Lo que es peor, un estudio publicado en la edición de febrero del 2021 de la revista Cancer Discovery descubrió que la presencia de microbios en los pulmones puede empeorar la patogénesis del cáncer de pulmón y contribuir al cáncer de pulmón avanzado. De acuerdo con lo informado por Global Research:

“Al analizar los microbios pulmonares de 83 adultos con cáncer de pulmón no tratado, el equipo de investigación descubrió que las colonias de bacterias Veillonella, Prevotella y Streptococcus, que podrían cultivarse por el uso prolongado de cubrebocas, se encuentran en mayores cantidades en pacientes con cáncer de pulmón en estado avanzado que en etapas anteriores.

La presencia de estos cultivos bacterianos también se relaciona con una menor probabilidad de supervivencia y un mayor crecimiento tumoral independientemente de la etapa".

6. Con un uso prolongado, los cubrebocas comenzarán a descomponerse y a liberar sustancias químicas que luego se inhalan. Las pequeñas microfibras que se liberan también pueden causar problemas si se inhalan. Este peligro se destacó en un estudio que se publicará en la edición de junio de 2021 del Journal of Hazardous Materials.

Schaefer también señala que para proporcionar cualquier beneficio, las personas deben estar equipadas con el tipo y tamaño correcto de respirador, además se deben someter a una prueba de ajuste por parte de un profesional capacitado. Sin embargo, los respiradores N95, incluso cuando se ajustan de forma correcta, no protegerán contra exposiciones virales, pero pueden proteger contra partículas más grandes.

Los cubrebocas quirúrgicos, que no se sellan en la cara, “no filtran nada”, señala Schaefer. Estos tipos de cubrebocas están diseñados para evitar que las bacterias de la boca, nariz y cara ingresen al paciente durante los procedimientos quirúrgicos, mientras que los investigadores advirtieron que los cubrebocas quirúrgicos contaminados representan un riesgo de infección. Después de solo dos horas, se observó un incremento significativo de la carga bacteriana en el cubrebocas.

Los cubrebocas de tela son ineficaces y además son muy peligrosos, ya que no están diseñados para "inhalar tan fácil y purgar de forma eficaz el dióxido de carbono exhalado", lo que los hace totalmente inadecuados para su uso.

Schaefer demuestra que el único tipo de cubrebocas que es realmente seguro de usar es el tipo de respirador que usaría para protegerse contra los vapores de pintura, vapores orgánicos, humo y polvo.

Los respiradores reales están diseñados para filtrar el aire que inhala y eliminar el dióxido de carbono y la humedad del aire que exhala, lo que garantiza que no haya una acumulación peligrosa de dióxido de carbono o menor oxígeno dentro de la máscara.

La revisión de Cochrane no aprueba los cubrebocas

En muchos artículos he detallado la evidencia que demuestra que los cubrebocas no previenen las enfermedades virales. A estos ahora podemos agregar una revisión realizada por la organización Cochrane, la cual resume la evidencia de ensayos aleatorizados que estudiaron los cubrebocas, el lavado de manos y el distanciamiento físico como medidas de prevención contra las infecciones respiratorias.

Existen muchas limitaciones en estos estudios, incluyendo el hecho de que ninguno era específico para COVID-19 y la mayoría tenía un cumplimiento cuestionable. No incluyeron el único ensayo específico del COVID-19, que también incluyó parámetros de adherencia. Con respecto a los cubrebocas médicos y quirúrgicos, descubrieron que:

“En comparación con no usar cubrebocas, usarlo podría hacer poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que contraen una enfermedad similar a la gripe (9 estudios; 3 507 personas); y probablemente no hace diferencia en la cantidad de personas que tienen la gripe confirmada por una prueba de laboratorio (6 estudios; 3 005 personas)".

Cuatro estudios de atención médica y un pequeño estudio comunitario analizaron el uso de respiradores N95/P2. Aquí encontraron que:

“En comparación con el uso de cubrebocas médicos o quirúrgicos, el uso de respiradores N95/P2 probablemente hace poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que han sido confirmadas para la influenza (5 estudios; 8 407 personas); y podría haber poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que contraen una enfermedad similar a la gripe (5 estudios; 8 407 personas) o una enfermedad respiratoria (3 estudios; 7 799 personas)".

La prueba de un cubrebocas específico para el COVID-19 no demostró ningún beneficio

La revisión de Cochrane habría sido más completa si hubiera incluido el único estudio relacionado con COVID-19 hasta la fecha. Por desgracia, solo incluyeron estudios publicados antes del 1 de abril del 2020. El ensayo en cuestión, que se realizó en Dinamarca, se publicó el 18 de noviembre del 2020.

Este ensayo de cubrebocas quirúrgicos con controles aleatorios específicos para el COVID-19, confirmó y reforzó hallazgos previos que demuestran que el uso de cubrebocas podría disminuir su riesgo de infección por SARS-CoV-2 hasta en un 46 % o incrementarlo en un 23 %. De cualquier manera, la mayoría (el 97.9 % de las personas que no usaban cubrebocas y el 98.2 % de las que sí lo hacían) permaneció libre de infección.

El estudio incluyó a 3030 personas asignadas para utilizar un cubrebocas quirúrgico y 2994 controles sin cubrebocas. De ellas, el 80.7 % completó el estudio. De acuerdo con las puntuaciones de adherencia informadas, el 46 % de los participantes siempre usó el cubrebocas según lo recomendado, el 47 % predominantemente según lo recomendado y el 7 % no siguió las recomendaciones.

Entre las personas que usaban cubrebocas, el 1.8 % dio positivo al SARS-CoV-2, en comparación con el 2.1 %. Cuando eliminaron a las personas que no siguieron las recomendaciones de uso, los resultados siguieron siendo los mismos, 1.8 %, lo que sugiere que seguir esta medida no hace ninguna diferencia.

Entre las personas que reportaron usar un cubrebocas "como se les indicó", el 2 % obtuvo un resultado positivo para el SARS-CoV2 en comparación con el 2.1% de los controles.

Los CDC se basan en datos anecdóticos para promover el uso de cubrebocas

Si se tiene en cuenta la escasez de evidencia para el uso de cubrebocas, ¿en qué se basan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos para respaldar su recomendación? Lo crea o no, su "evidencia" principal es una historia anecdótica sobre dos estilistas sintomáticas que interactuaron con 139 clientes durante ocho días.

67 de los 139 clientes aceptaron que los entrevistaran y los examinaran. Ninguna persona dio positivo a la prueba del SARS-CoV-2. Por lo tanto, el hecho de que las estilistas y todos los clientes "llevaran cubrebocas en el salón" se considera una prueba de que los cubrebocas prevenían la propagación de la infección.

Los datos propios de los CDC también demuestran que el 70.6 % de los pacientes con COVID-19 informaron “siempre” usar un cubrebocas de tela durante los 14 días anteriores a su enfermedad; el 14.4 % informó haber usado un cubrebocas "en ocasiones". Entonces, el 85 % de las personas que contrajeron el COVID-19 usaron “en ocasiones” o “siempre” un cubrebocas.

Esto también contradice la idea de que el uso de cubrebocas protegerá contra la infección, y tal vez sea un indicador de efectividad un poco más confiable que la historia anecdótica de las estilistas.

Otra investigación reciente demostró la misma tendencia, donde demostró que los estados que hacen obligatorio el cubrebocas tenían un promedio de 27 “casos” positivos de SARS-CoV-2 por cada 100 000 personas, mientras que los estados que no exigían el uso de cubrebocas tenían solo 17 casos por cada 100 000.

El respaldo científico de los CDC para el uso de dos cubrebocas es igual de inconsistente. Se utilizaron muñecos de goma para sus experimentos y afirmaron que usar dos cubrebocas bien ajustados podría reducir la exposición a partículas de aerosol en casi un 95 %.

Sin embargo, existen varias razones para tomar estos resultados con un grano de sal, comenzando por el hecho de que los maniquíes no respiran. Los CDC incluso lo admiten en su informe, cuando señalan que "el uso de dos cubrebocas podría impedir la respiración u obstruir la visión periférica de algunas personas".

En el análisis final, parece claro que las formas más efectivas de prevenir la propagación de enfermedades virales, incluyendo el SARS-CoV-2, es lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente y quedarse en casa si tiene síntomas de una infección respiratoria. No hay consenso científico que respalde la estrategia de utilizar un cubrebocas cuando está sano, mucho menos de utilizar varios.


Referencias y fuentes:

https://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2021/03/09/cubrebocas-humedos.aspx

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